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jueves, 17 de febrero de 2022

                                             

TÍTULO: Dejarlo Correr

AUTORA: Celia García 

1865 palabras



Tengo prisa, tengo muchas cosas por terminar y no sé si me dará tiempo.

Voy a organizarme de nuevo: si bajo al horno a por el pan de buena mañana evito hacer cola a las nueve; de ahí puedo salir a caminar una horita hasta que abra la pescadería...así tengo arreglo para la noche y mediodía del día siguiente. He quedado con la modista sobre las once, ya tiene listos los pantalones. También necesito pasarme por la paquetería a comprar un sostén.

Tengo que hacerlo todo por la mañana, sino por la tarde mi nieto llegará a casa y no tendré la merienda preparada. ¡Ay! ¡Qué divinidad verlo cada tarde!...es como volver a los años que me tocó criar y no tuve tiempo para dedicarles a los míos.

Qué suerte poder estar. Qué suerte poder sentir esto que mi marido, en paz descanse, no puede vivir. Lo bonito de esta vida es sin duda, eso, vivir. Vivir cada momento y agradecer cada minuto estar aquí.

Mis piernas, cada vez más pesadas, luchan cada día por llegar. No quiero parar, me niego a descansar. Y es que si no termino el día agotada es como si no hubiera aprovechado el tiempo. Yo quisiera ser de las que se sienta en el parque a observar los pájaros y no me pesara dejar escapar los minutos sin hacer nada. ¿Pero cómo pueden estar ahí quietas sin inmutarse? ¡La cantidad de cosas que puedo dejar hechas en esa mañana que pasan sentadas como estatuas!

¡Ding-dong! —Suena el timbre.

¿Quién será?, son las ocho de la tarde...voy a ver.

—Madre, soy yo, Berta, abra por favor. —Mi hija al otro lado de la puerta.

—Hija, ¿qué haces aquí? —contesto sorprendida mientras abro la puerta.

—Pasa cariño... —Berta adentrando a la casa a su hijo Marcos con ayuda de unas muletas.

—¡Ay! Marcos querido, ¿qué te ha ocurrido? —Me alarmo al verlo con la pierna escayolada.

—¡Nada Iaia! Jugando a fútbol, un amigo me empujó y caí fuera del campo, ¡mira!¡Me han escayolado hasta arriba!¡Ahora todos mis amigos podrán llenarme la pierna de dibujos y firmas!—me explica muy alegre mi nieto.

—¡Vaya amigo! No si... aún estarás contento, ¿no? —refunfuño...

—Madre he de dejarlo aquí, sino por la mañana no tendré tiempo de llevarlo a la escuela, te dejo su uniforme, pijama, y cosas de aseo en la mochila —me explica mi hija.

—¿Y ya está? —replico molesta.

—¿Cómo que "y ya está"? Se ha roto la pierna, por la mañana necesitaría levantarme media hora antes para poder llegar a tiempo al cole. Aquí estás a 2 minutos del cole, no te dará tanta faena—me explica dándole toda importancia a su argumento.

—No me dará tanta faena, ¿no?, la que te has quitado tú de encima...¡ay!, si es que no sé como os he enseñado que tenéis en cuenta vuestras necesidades. ¿Acaso me has preguntado si tengo algo que hacer mañana?—respondo muy enfadada.

—¡Venga ya, madre! Tampoco tendrás que fichar por recoger el pan a tu hora...—replica en tono burlón. Bueno, entra a las nueve, si necesitas algo me llamas —termina la conversación más amable.

Me da un beso y se va. Sin más. ¡Ten hijos para esto! Vuelvo al comedor a ver a mi nieto.

—Bueno hijo, imagino que tampoco habrás cenado, ¿verdad?

—No, mamá tenía prisa por traerme antes que se hiciera de noche —responde cabizbajo.

—Mmm..., pues, hoy toca hervido, si hubiera sabido que venías podría haber comprado algún filete de carne, pero haciendo las cosas como las hace tu madre, poca previsión puedo hacer...

—No te preocupes Iaia, lo que me hagas me lo comeré a gusto—me interrumpe restando importancia al asunto.

—Qué diferente eres a tu madre, Marcos. Ella siempre me reprochaba lo que le preparaba...—reflexiono en voz alta.

—Iaia, mamá no es tan mala, pero trabaja mucho y casi no tiene tiempo. Siempre está estresada. ¡"Prisa"!, siempre tiene prisa. Pero  vamos y te ayudo a preparar la cena. —Justifica a su madre mientras me resuena en la cabeza "la prisa" que me urge siempre...

—Déjalo hijo, quédate en el sofá no sea que caigas de nuevo y tengamos que escayolar las dos piernas.—Le invito a quedarse en el comedor.

La luz del sol se deja ver a través de la persiana, no me hace falta despertador a estas alturas. Desde bien niña que empecé a trabajar ya nos poníamos todos en pie antes del alba. Mi hermana Carmen, la mayor, era la primera en vestirse y encender la cocina. Ana y yo éramos más pequeñas y algo más remolonas, nos dedicábamos a preparar la mesa, fregar tras las comidas y recoger los huevos de las gallinas de nuestro corral después de arreglar el resto de animales.

Madre, que en paz descanse, y Carmen se encargaban de preparar las comidas, hacer la colada y bajar al pueblo a comprar. Mientras, mi hermano Juan y mi difunto padre pastaban con el ganado. Durante la trashumancia no estaban en casa, así que del corral nos encargábamos nosotras. Pasábamos muchos meses solas sin ellos, pero cuando llegaban, madre arreglaba la casa. Preparaba los mejores guisos y cocidos para ellos. "Deben alimentarse bien" decía siempre con una sonrisa tan humilde como era ella.

—¡Iaia!, ¿estás despierta? Necesito ir al aseo—mi nieto me reclama antes de ponerme en pie.

—Voy hijo, voy...

Entro en su habitación y le ayudo a incorporarse, el pobre con 8 añitos es todo un hombrecito que pone de su parte por no molestar, pero ¿a quién no le impide valerse por sí mismo una pierna escayolada?

—Vamos, te ayudo—Le acompaño al cuarto de baño y voy a por su neceser.

—Marcos, querido, aquí tienes tu neceser. Mientras te lavas la cara y te peinas voy al horno a por pan para tu almuerzo y algo que acompañe el desayuno. —Le doy un beso antes de irme.

Vaya, hay algo de cola en el horno, esperaré. La suerte de vivir en esta casa es que tengo cerca todo lo que necesito, el horno, la pescadería, la farmacia y el colegio de mi nieto (que ya lo fue de mis hijos) a la vuelta de la manzana. Mi marido y yo hemos pasado la vida buscando lo mejor para nuestros hijos. Cuando conseguimos esta casa nos pareció lo mejor para ellos. Pero cuando crecieron y se fueron independizando, cada uno se fue en busca de otras cosas que nunca hubiéramos imaginado serían de su agrado. Mi hijo Carlos decidió compartir piso con dos compañeros de la universidad en la ciudad, y una vez se licenció prefirió quedarse en la ciudad. Consiguió trabajo en un despacho de abogados y conoció a Emma. Una vez conocen la ciudad, ya no vuelven...me quedaba la esperanza de tener a Berta cerca. Y bueno no es que esté lejos pero se buscó una casa a las afueras del pueblo y sin coche no puedes llegar. Vaya, que si no vienen a verme no tengo a nadie más.

—¿La última? —pregunta una vecina.

—Yo misma señora—le contesto rápidamente.

A ver si no me hacen esperar mucho más y le preparo el bocadillo mientras el chico desayuna.

—¡Siguiente! —reclama la chica del horno.

—¡Yo! Buenos días, póngame una barra de pan casera y una bolsita con seis croissants y dos magdalenas, por favor. No me pongas bolsa que llevo mi saco —le pido algo apresurada.

—Buenos días señora Gracia, de acuerdo. ¿Qué tal, cómo se encuentra? —me pregunta agradable la chica.

—Bien gracias, dígame, ¿cuánto es?, es que hoy tengo un poco de prisa. —No llevo intención de darle conversación hoy.

—Muy bien, serán dos euros con ochenta.

—Ahí tiene hija, tenga buen día —me despido sin más.

—Gracias, igualmente a usted —me responde un poco molesta, pero hoy no es el día.

Abro la puerta y Marcos ya está en el comedor vestido, esperándome. Le dejo los croissants en la mesa y le caliento un vaso de leche. Mientras desayuna voy preparándole un bocadillo de atún con olivas. Este niño es una maravilla comiendo, todo le parece bien. Me siento a su lado con mi café con leche, sin azúcar, a mi edad debo prescindir de ella.

—Iaia, ¿estás enfadada? —irrumpe muy decidido mi nieto.

—¿Cómo? ¿Yo, enfadada? ¿Por qué dices eso? —

—Porque os escuché anoche a ti y a mamá. ¿No te parece bien que esté aquí verdad? —Su semblante parecía más triste a cada palabra que pronunciaba.

—No, querido. No es eso. No me parece mal, al contrario, mejor que aquí no vas a estar en ningún sitio. Me encanta tenerte en casa, si fuera por mí, vendrías cada tarde a merendar conmigo después de la escuela —le hablo con cariño.

—¡Pero sólo puedo venir martes y jueves que no tengo futbol, abuela! —me reprocha.

—Ya, ya lo sé. Tú ven cuando quieras. El problema es que parece que tu madre no quiera venir más a verme. Desde que os fuisteis a la casa no puedo veros fuera de lo que son vuestros horarios. Parece que me racione las visitas esta hija mía, y si me avisa bien, pero lo normal es que me entere que venís por el timbre, como anoche. Por eso me enfadé, tiene la costumbre de pensar que estoy disponible para cualquier cosa sin preguntarme. ¿Sabes una cosa hijo? Soy mayor y ya no trabajo, pero a mi edad nos buscamos distracciones, cosas que hacer y mantener el tiempo ocupado para no dejarlo escapar.

—¿Qué quieres decir con dejarlo escapar? —me pregunta curioso el muchacho.

—Mira cariño...Cuando llegas a una edad, el tiempo parece ser un demonio que te persigue. No lo ves, ni lo escuchas. Pero cada minuto que pasa es un minuto menos que puedo aprovechar. Tu abuelo decía "El dinero se va y viene, pero el tiempo ido no vuelve". El tiempo que pasé con él fue duro por la época que tuvimos que vivir, pero superamos muchos problemas juntos. Tuvimos dos hijos y por suerte te tengo a ti. Siempre quisimos vivir de manera honrada y humilde. Trabajamos desde niños para daros un porvenir a las generaciones posteriores. Llegados hasta aquí parece que sólo queda esperar lo que nadie quiere mencionar. Tu abuelo ya se fue, y cuando quedé viuda aún me obsesioné más por ocupar mi tiempo, estando él podía estar pendiente de él, preparar comida para dos, renegarle a cada cosa que hacía mal...y nos reíamos. Nos reíamos muchísimo juntos.

—Iaia, en diez minutos entro al cole, ¿nos vamos? —De nuevo el tiempo, en voz de mi nieto, apremiaba.

—Claro hijo, vamos. —Me seco una lágrima que quiere asomar al recordarlo y salimos.

En la puerta del colegio le doy un beso que me hizo revivir cuando dejaba a Carlos y a Berta. Cada instante que guardas en la memoria con cariño retorna cuando menos te lo esperas. Le sonrío, y él me devuelve esa sonrisa tan dulce que casi me hipnotiza de felicidad. Una vez entran todos los niños, me doy media vuelta y quiero dirigirme a algún lugar para hacer algo, pero no se me ocurre mejor lugar que ese banco que hay en el parque.                                           

 TÍTULO: LA FERIA, EL TOBOGÁN Y OTROS

AUTOR: Pablo Romero

1358 palabras 



¿Qué  niño no se desvive por montar en los dóciles caballitos, la majestuosa noria o experimentar la trepidante velocidad del carrusel de una feria? ¡A todos! Bueno, a todos los que conozcan estos divertidos artilugios. Quienes no los conozcan, echan a volar la imaginación repleta de fantasía y se inventan sus propios juegos y divertimentos. La vejiga de un cerdo será suficiente para improvisar una liga deportiva; las patatas, maquilladas y vestidas con retales, se convertirán en muñecas e incluso pasarán a formar parte del circo de marionetas; el abollado bote de lata hará las veces de útil brasero, o una compacta  pelota de trapo será suficiente para entablar un partido de béisbol.

Las itinerantes ferias lúdicas de la primera mitad del siglo anterior, solían emplazarse en las capitales de provincias y en las ciudades más notables, por lo que prácticamente eran disfrute habitual de la población autóctona y, de forma muy esporádica, por vecinos de pueblos cercanos. Mayores y pequeños saben de la existencia de estas por el rumor que les llega de oídas, pero no llegan a formar en su mente una idea aproximada de este cuchicheo del que no se tiene referencia visual y por lo tanto no se echa de menos esta fantasía.

Del recinto ferial también forman parte algunos tenderetes que ofrecen  golosas pitanzas, que no se encuentran en la vida ordinaria. En la propia inopia de quien no conoce estos puestos, se crea una falsa ilusión cuando hace de su buena voluntad comprar un “algodón de azúcar” para sus hijas  como atractivo regalo. La realidad da al traste con el obsequio, cuando  horas más tarde llega al pueblo y haber desaparecido el gracioso volumen del presente, del que tan solo queda de él un escuálido palo pegajoso. El regalo se transformó en desengaño de unas crías ilusionadas y en desconcierto del padre generoso.

 La feria en el pueblo, al que me voy a referir, se limitaba a la visita casual de saltimbanquis itinerantes, que convierten sus actuaciones en acto festivo. Tampoco es despreciable el flamante caballo de cartón  usado como reclamo para fotografías en las fiestas, o del carromato de los helados que el dueño  empujaba desde el pueblo de al lado. No obstante, esta itinerante festividad  la suple el tobogán autóctono, que es de plaza fija,  abierto todos días y noches y que además es gratuito; me refiero a “La Peña Escoladera”. Es esta” peña”, una mole de piedra rodena lisa, ancha, de considerable longitud y desnivel. El socavón  de  cabecera, donde cayó una bomba en guerra, es el lugar elegido para comenzar el corrimiento por su áspera lengua. La fricción de la piedra con el pantalón produce verdaderos estragos en la tela del mismo, por lo que, a veces, y para evitar el destrozo de los calzones o incluso quemaduras en el glúteo, se colocaba debajo de la prenda algún cartón, trozo de serón viejo, o incluso una piedra llana. Para imprimir mayor velocidad en el deslizamiento, la losa es aliñada con tierra fina y seca, creando así una capa intermedia entre ambas piedras.  Incansablemente, una y otra vez se repite el descenso. Todos los críos disponen de un bono multiviajes gratuito en el que tan solo se exige la condición de esperar el turno. Para proporcionar más emoción al descenso se forma un  “tren de enganche” con cuatro o cinco chavales, que ya sea por desequilibrio o por maldad, precipitará un embolique de cuerpos al final de la lengua. Los efectos secundarios de este carrusel se hacen visibles en el cuerpo, exhibiendo igual que trofeos,  los moratones y rasguños. No obstante, y a pesar de que la “feria” era gratis, los efectos terciarios llegaban cuando el ínclito, sofocado y desaliñado niño abre la puerta a hurtadillas,  pretendiendo eludir la mirada distraída de su madre al roto del pantalón. El quiebro dura lo que dura un pastel en la puerta del colegio y no tardará la madre a sacar a pasear la zapatilla, ya que le tiene amenazado el ir a jugar en la “escoladera”. Los rasguños tienen menos importancia y cicatrizarán por su natural, pero el zurcido o el remiendo del pantalón incrementan  en parte el puzle multicolor de los calzones.

El tobogán permanece impertérrito todos los días, incluso en verano que es  cuando la  feria amplía su oferta. Esta, tiene el preámbulo en la siega, cuando se prepara la era como circuito para la trilla del cereal. Todo el perímetro de la pista tiene que estar acondicionado y limpio para poder ser recubierto por un grueso manto amarillento de mies bronceada. Esta gruesa piel de espigas y paja es pisoteada repetitiva y circularmente por el animal tirando del trillo. Esta tabla o trillo, de considerable peso y recubierta en su parte inferior por cuantiosas  piedra  pedernal, incrustadas en la madera para separar el grano de la espiga, actúa como base para el trillador, que vuelta tras vuelta se desliza sobre la parva. No se trata de una competición de velocidad, más bien de constante resistencia. Como invitados a este carrusel acudimos a la era para disfrute de esta atracción, que también nos complace con la  gratuidad de la misma. Subidos en la tabla y cogidos del cinturón de seguridad, que presta sin protestar el rabo del animal, se suceden las vueltas al coso ferial hasta conseguir separar el grano de la paja.

Cuando a bien lo tiene el dios Eolo (dios del viento), se aprovecha su gracia para separar la trilla mediante el procedimiento del “aventado”. Beneficiarse de las circunstancias  propicias del momento es conocido en el lenguaje práctico  como: “Aventar cuando hace aire”.

 El pajar repleto de paja, ya separada del grano, será la siguiente atracción a la que  desafiamos sin miramiento de hacernos daño. La mullida colchoneta de bálago amortiguará la caída desde la cimbra al sótano del pajar. Así hemos conseguido dos atracciones en una: carrusel y colchonetas.

Con la llegada de las rudimentarias trilladoras mecánicas perdimos el cincuenta por cien de la feria y nos quedamos sin circuito, a pesar de que se continúa con la colchoneta. Esta vez, la paja se introducía, desde la trilladora al pajar, por un tubo que este armatoste  direccionaba hasta el lugar elegido.

La trilla y el verano hacen buenas migas  con otra atracción: El barraco. Es allí donde se disfrutan de los juegos acuáticos entremezclados con renacuajos, ranas y alguna que otra culebra de agua. No hay  taquilla; también es gratis.

Los gélidos inviernos de los abuelos de quienes ahora ya lo somos, dieron, a veces, protagonismo fortuito a la balsa de riego, convirtiéndola en pista improvisada de patinaje sobre hielo. Las horas mañaneras de taberna y el vino desmesurado sin templador, hacen estragos en el conocimiento de los presentes y les aventuran a practicar un patinaje destarifado. En alguna ocasión, cuando el nivel de alegría no tiene más que perder,  lanzan de forma grotesca a la pista de hielo,  la burra de alguno de los beodos, que cual dron se defiende abriendo sus patas buscando estabilidad. Al pobre équido (que creo sabe lo que le espera), lo llevaban arrastras y empujándole a esta feria. Las sociedades en defensa de los animales, ni están ni se les espera, al menos durante aquellos años.

Con el paso del tiempo, hemos visto desaparecer parte de la Peña Escoladera, por un bocado que le dio la carretera; los trillos,  eras y pajares pasan a ser reliquias de anticuario, eriales y solares; de los animales de tiro, ya ni se sabe de ellos, y del barranco que quedó sin agua, tan solo croando alguna rana solitaria.

Cada cual vive la feria en su momento y el de ahora es más aséptico, más seguro (hasta los suelos están acolchados), más regulado, pero con una música que, la verdad, ataranta. Los niños de hoy en día se libran de la zapatilla de su madre, porque ya no se rompen los pantalones; tampoco saben del picor en la piel que produce la paja de la trilla, ni de las charcas del barranco con renacuajos ni, por supuesto, de sabañones en los dedos como consecuencia de los  gélidos inviernos.

 

 

TÍTULO: Olvidado

AUTORA: Lola Enguídanos

986 palabras

 

 

           

            Al intentar coger la primera caja, de la torre que conformaban otras de igual tamaño, algo cayó al suelo que produjo un golpe fuerte y seco al estrellarse contra el pavimento. Se asustó y, de súbito, se escondió en el pequeño hueco que quedaba libre debajo de la escalera. Temió que los habitantes de la casa lo hubieran oído y acertó, porque desde su escondite, a oscuras, oyó chirriar la puerta al abrirse y el clic de la llave de luz iluminó con desgana el sótano. Sintió el crujir de los peldaños de madera vieja sobre su cabeza hasta  mitad de la escalera. Imaginó que quien bajara estaría mirando en todas direcciones en busca de algo, o alguien, que hubiera producido el ruido. Con cautela, el hombre que descendía en su inspección, miró al lugar donde el trofeo ganador de una maratón, doce años antes, yacía en el suelo. Bajó los peldaños que faltaban y asió el objeto. Al amparo de la tenue luz de la bombilla, situada en el centro de la habitación, leyó la inscripción emborronada por el polvo, la humedad y el tiempo, sonriendo con una mueca de burla y satisfacción a la vez. Quedó de espaldas a la escalera, y no vio al intruso que no respiraba, de pronto una voz de mujer, que Víctor reconoció atenuada por la distancia  hasta su escondite, en la puerta del sótano preguntó si había algo. Volvió el hombre a dejar el objeto sobre la primera caja pero recostado. Había caído, pensó, por la poca base de la esbelta figura al roce con algún roedor. Con desgana, lento, y mirando en todas direcciones, contestó que pondría veneno para las ratas. La puerta se cerró después de dejar en penumbra el lugar.

            Víctor esperó unos minutos para salir de su refugio, y se dirigió de nuevo a la primera caja. El trofeo, en su nueva posición  horizontal, servía de improvisado contrapeso para que las alas de la tapa no se irguieran. Lo cogió y, como el otro, leyó la inscripción: XVI edición maratón de Valencia. Primer clasificado. Víctor no sonrió al recordar.

            Era temprano y hacía fresco, con el atuendo de corredor: pantalón corto, camiseta de tirantes, y el dorsal asido en el pecho, Víctor se adornaba con saltitos y giros de brazos hacia delante y hacia atrás. Se había preparado a conciencia el último año con una estricta alimentación; regulaba los descansos, acudía al  gimnasio, y casi todos los días entrenaba por el cauce del río. Los compañeros del club corre corre, lo animaban haciéndolo  sentir favorito, y no  defraudó. Llegó exhausto, chorreando sudor, y con tres kilos menos desde la salida. Ávido, buscó a su mujer entre los congregados en la línea de meta, y no estaba. Sintió una inmensa tristeza que empañó la felicidad de haber sido el mejor.  Se preguntó qué había hecho mal para que Begoña lo castigara constantemente. Cuando llegó a casa, le ofreció el trofeo y el ramillete de flores silvestres que había ganado, a ella, que seca y distante puso las flores, sin agua, en un recipiente cualquiera, y la estatuilla sobre una balda de la estantería del despacho.

            Recordaba el esfuerzo convertido en esbelta figura, ahora fría, y las lágrimas no afloraban,  rozó con los dedos la mejilla, y ningún líquido corría por ella. Con cuidado, lo depositó  sobre un mueble amontonado con otros contra la pared, y alcanzó por fin la primera caja bajándola a ras de suelo. Al abrirla, sintió de nuevo deseos de llorar y no pudo. Sus cuadernos de relatos todos mezclados, cuando él, los guardaba rigurosamente numerados y ordenados, algunos con señales inequívocas de haberse mojado, de haber sido maltratados, con hojas hinchadas y rotas. Seguía sin poder llorar, pese al desconsuelo que la visión le producía.

A Begoña nunca le gustó su afición a la escritura, eligió ciencias en el instituto y no llegó a matricularse en la Universidad. No recordaba cuándo empezó aquel calvario, discutían por todo y por nada,  y ese era un motivo más. Lo culpaba a él, que se licenció en Filología, de que ella no empezara nada por casarse tan joven. Recordó las eternas riñas sin motivo, Begoña comenzaba con cualquier insignificancia, calentaba el ambiente para que Víctor entrara al trapo,  y esperaba el momento álgido para irse a dormir a la habitación de invitados; la mayoría de las veces, daba un portazo y salía de casa para volver horas, alguna vez días, más tarde. Cuando intentaba mantener una conversación razonable de personas; de amigos, de amantes, de marido y mujer; ella lo dejaba con la palabra en la boca.

            Un ruido acompasado lo hizo quedarse quieto escuchando. No le era extraño, sabía que después de alcanzar el clímax, ella, reiría. Begoña rió dos veces, y Víctor sintió partírsele el alma. Lo apartó de ella, lo obvió  sin disimulo, pero nunca se lo confesó. ¿Cuándo y dónde conoció al otro?   Las noches durmiendo solo se hicieron eternas. Acabó tomando somníferos para descansar y poder afrontar el día de trabajo con cierta normalidad. Volvía a casa y ella no estaba. Ya no discutían porque no hablaban, ni siquiera un cruce de miradas. Los días pasaban como inquilinos de la misma pensión. Víctor no sabía qué hacer, hasta que una noche de principios de mayo, Begoña llegó de madrugada medio borracha, y la abordó. Le propuso el divorcio y ella, sin orgasmo, rió. Sintió burla en aquella risa extraña que no había, en tantos años, conocido en su mujer.

             Siguió rebuscando en la primera caja y palideció. El recorte de un periódico, dentro del cuaderno de relatos numerado con el diecisiete, le devolvió su identidad de olvidado:"La policía no tiene pista alguna del filólogo Víctor Álvarez, desaparecido en la madrugada del cinco de mayo de dos mil ocho", hacía ya diez años. Aceptó entonces su condición de espíritu, y volvió a su tumba bajo el cemento del sótano.

Textos para comentar en el Taller de Escritura de Llíria (los lunes de 18 a 20h.)

Los textos de los asistentes a las clases del Taller de escritura tienen una importante función para el aprendizaje de sus autores, pero también para sus lectores.

Lo que os voy a pedir para estos cuatro textos es:

1.- Haced unaprimera leída para conocer la historia.

2.- Realizar una segunda leída intentando analizar qué os gusta y qué os «choca» del texto o de la historia.

3.- Podéis tomar notas sobre los aspectos que queráis que destaquemos el lunes próximo.

Por ahora no os pido más. Tan solo que lo hayáis leido para cometar en clase qué está bien y qué no lo está.

martes, 15 de febrero de 2022

Taller de Escritura

Aquí os propongo un espacio para que subáis vuestros textos y que se puedan comentar entre vosotros y con los planteamientos que vayamos viendo en el Taller de Escritura.


 

viernes, 27 de diciembre de 2019

Entrevista de Noel Rodilla a Rodolfo Navarro

Rodolfo Navarro: “El valor del Mosaico es incalculable”

Con el misterio absoluto de conocer su propietario inicial y con el afán de mostrar la riqueza de una persona al mundo se construían estas obras de arte que tienen un valor incalculable. Formado por más de 250.000 piezas, como el Rodeno, Negro Maquina o incluso, piedras semipreciosas, el artista Rodolfo Navarro ha reconstruido el mosaico de los “doce trabajos de Hercules” encontrado en Llíria a principios del siglo pasado. El escultor nos cuenta su historia y recreación de este.
 Rodolfo Navarro, autor de la reconstrucción del mosaico, durante la entrevista. Autor: Propia
Rodolfo Navarro, autor de la reconstrucción del mosaico, durante la entrevista. Autor: Propia

P. ¿Cómo se ha realizado el trabajo?
R. Ha sido un trabajo muy costoso. Inicialmente se imprime una imagen especular y seguidamente todas las teselas, que son las piedras que forman el mosaico, se cortan a mano una a una. Todas estas piezas son de nuestro territorio para intentar hacer lo más similar al original. Cuando están todas situadas, sobre la imagen especular y pegadas con cemento cola, se da la vuelta y tenemos la imagen reconstruida.

¿Qué importancia tiene el mosaico?
Este mosaico es la imagen figurativa más importante de la historia de Hercules. No existe otro en todo el mundo, ni tampoco, tan bien conservado. La peculiaridad del mosaico es la representación de la imagen central. El héroe junto a Onfale, reina de Lidia. Él se sitúa vestido de mujer y realizando trabajos como esclavo de ella mostrando el cambio de las vestiduras. Es la única escena de la leyenda que predomina la parte femenina. Esto nos hace pensar que la obra pueda proceder de una persona homosexual o de una mujer, en el caso de que proceda de esta última puede ser muy raro por la escasa independencia económica de aquella época. Es muy curioso.

Imagen central del mosaico. Autor: Rodolfo Navarro
Imagen central del mosaico. Autor: Rodolfo Navarro

¿Qué representan las imágenes que aparecen en el mosaico?
Las imágenes que aparecen son representaciones de los mitos sobre Hércules. Más concretamente sus trabajos. Su figura se representa a través de un ser con una fuerza física sobrenatural y que intenta luchar contra el mal y los enemigos. Son doce sus hazañas y que se desarrollan en el estrangulamiento del león de Nemea, la muerte de la hidra de Lerna, la captura de la cierva de Cerinea, la captura del jabalí de Erimanto, la limpieza de los establos de Augías, la muerte de los pájaros del Estínfalo, la captura del toro de Creta, la captura de las yeguas de Diomedes, el robo del cinturón de Hipóita, la muerte de Gerión, el robo de las manzanas del jardín de las Hespérides y la captura del can Cerbero. Todo ello, encabezado por la imagen de el héroe junto a Onfale.

¿Dónde apareció el mosaico?
El mosaico apareció en el edificio de Ca Porcar en el año 1917. A principios de la década de los 40. Los hijos del primer dueño de este caserío vendieron la obra al Museo Arqueológico Nacional de España en Madrid, que precisamente es el sitio donde ahora se puede observar. La pieza, originalmente, se situaba en el suelo de una habitación, las partes geométricas estaban destinadas a las mesas o sillones y los campos figurados, las imágenes de los doce trabajos para la zona de recepción.

Excavación del mosaico original en la finca de "Ca Porcar" en 1917. Propiedad: Archivo Municipal de Llíria.Excavación del mosaico original en la finca de "Ca Porcar" en 1917. Propiedad: Archivo Municipal de Llíria.

¿Cuál es el estado actual del Mosaico?
Está en un buen estado a pesar del tiempo que tiene. Tan solo tiene dos desperfectos. Uno situado en la escena central, más concretamente en el vestido del Dios. Este daño puede haber sido ocasionado por dos teoría. Por un lado se puede pensar que en la época cristiana alguien descontento picara en el traje de la mujer o bien quisieron quitar las teselas del centro para otras construcciones. Es posible que hubieran piedras preciosas en esta escena y eso hace que pueda tener más valor.

¿Cuanto tiempo ha tardado en realizar la recreación?
La realización del mosaico ha tenido dos fases. En primer lugar, un periodo de investigación y la preparación del material. Este primer episodio ha sido muy importante contar con más de 100% de las piezas destinadas a cada escena. Y en segundo lugar, la recreación del propio mosaico. En total he tardado entre nueve y diez meses. Cinco largos meses en la primera etapa y entre tres o cuatro en la segunda.

Mosaico original situado en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid. Autor: Archivo Municipal de Llíria
Mosaico original situado en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid. Autor: Archivo Municipal de Llíria

¿Dónde se colocará el mosaico?
En el lugar original y al exterior. El mosaico está realizado con materiales de la mejor calidad para que pueda estar al aire libre, aunque originalmente no estuviera de esta manera, y pueda permanecer durante muchos años. Irá sobre una estructura para que esté, el mosaico, en una situación flotante.
Rodolfo Navarro, el autor, reconstruyendo el mosaico. Autor: Rodolfo Navarro
Rodolfo Navarro, el autor, reconstruyendo el mosaico. Autor: Rodolfo Navarro

¿Qué valor puede tener?
Es incalculable. El valor que se le puede dar es el números de visitantes que la podrán observar. Ahora tendremos la oportunidad de poder visitarlo en nuestro pueblo. Creo que tener la posibilidad de verlo en el sitio de donde se encontró y poder observar la manera de precisa y exacta es una suerte inmensa.

martes, 2 de julio de 2019

MOSAICO: El soporte final


Una vez terminado el proceso de pegar las Teselas con el Engrudo, se inicia el colado de hormigón para generar un panel sólido, transportable y duradero. Antes de Esto se realiza en dos partes:

PRIMERO: pegado de las Teselas con cemento cola. Para el mosaico de los 12 trabajos de Hércules de Llíria he utilizado Cementocola SikaFlex. Su elasticidad es muy buena, al amasarlo con la cantidad de agua exacta (8 litros por saco de 25 Kg) obtenemos una amasada bastante densa , lo cual nos viene bien para pegar las teselas, que se introduzca por las grietas pero que no llegue a tapar por completo la junta. Ese espacio lo reseraremos para rejuntar el mosaico por su cara definitiva.

Detalle del rostro de Hércules, (vista trasera de las teselas), en la prte izquierda podemos ver el cemento cola blanco.


Una vez bien cubieta toda la superficie de las Teselas y antes de que esté completamente seco se incrusta grava, que se quedará a mitad fuera del cemento cola. Estas piedras servirán de agarre extra para el hormigón.

Si la pieza es muy grande, como esta que me sirve de explicación que es de 160 x 130 cm, requerirá de un mallazo de hierro corrugado. En este caso es de 1cm de diámetro. El mallazo debe de tener un mínimo de 2 cm de hormigón por encima y por debajo. Así, conseguiremos una buena protección contra una futura corrosión.


(SOLO PARA MOSAICOS GRANDES QUE TIENEN VARIAS PIEZAS) Antes de colar el hormigón es muy importante reservar el esapcio para poder continuar las juntas de las diferentes piezas. Para ello se cubre el hueco con arena, así el hormigón dejará un escalón.
Borde de arena para reservar el espacio de la futura union de dos piezas del mosaico.


una vez terminadas las piezas, vemos el espacio reservado para pegar las teselas de la junta.




sábado, 29 de junio de 2019

MOSAICO: ¿Cómo se pegan las Teselas?



Aunque vais a encontrar mucho sitios donde pegan las Teselas con pegamentos, siliconas o cola blanca (cola de carpintero), mi experiencia es que no hace falta ni gastar dinero comprando cola ni usar productos químicos de olores fuertes o posibles alergias.

Para la realización del mosaico de los 12 trabajos de Hércules de Llíria, con sus 25 m2 de superficie, he pegado las todas las Teselas (unas 300.000) con una fórmula mejorada y adaptada de ENGRUDO. Es decir, pegamento de toda la vida hecho en casa con harina y agua.
Así es como se hacían antiguamente las Fallas, el papel maché o las manualidades antes de la llegada del poliestireno expandido y ese humo negro y tóxico que generan las Fallas al quemarse cada 19 de marzo.


¿Cuáles son las ventajas del ENGRUDO?:

1.- se hace en la cocina de casa, en 15 minutos. 
2.- haces la cantidad que necesitas y cuando la necesitas.
3.- totalmente natural, ideal para niños, nuestros mayores o gente con alergias o sensibilidades a olores fuertes o productos químicos. 
4.- el bajo coste, a penas unos céntimos. 
5.- puedes controlar el espesor, haciéndola más densa, que es ideal para que selle las Teselas generando un reborde que evitará que el cemento cubra la cara vista de ésta. O más líquida para pegar papel, por ejemplo.

6.- también puedes elegir la dureza, pegará más fuerte cuanta más azúcar añadas (ver la fórmula más abajo).
7.- aunque pongamos mucha cantidad y rebose la tesela, al secarse reduce su volumen y no impide que penetre el cemento por las juntas para su sellado definitivo.
Detalle de uno de los bordes de los paneles geométricos,
Donde es importante que haya un poco más de cola para sujetar
Las Teselas en el borde.  



8.- en el caso de que nos interese, y para el mosaico es muy importante, el Engrudo se deshace mojándolo o con un poco de humedad. Esto es fundamental, ya que en nuestro caso, el pegado de las Teselas sobre la fotografía o el dibujo es un paso previo que tendremos que deshacer cuando le demos la vuelta al mosaico terminado.


9.- la fórmula que os propongo dura más de dos semanas en la nevera a 6 grados.
10.- se puede usar en caliente, recién hecha o esperar a que se enfríe. 

Fórmula ideal para hacer Engrudo para pegar Teselas:

Con esta fórmula se puede hacer una superficie de 1,2 m2 aproximadamente, dependerá del espesor y la cantidad que usemos. 

• 1,5 litros de agua
• 300 gr. de harina de trigo normal, la que compramos para pasteles o repostería. 
• 50 - 100 gr. de azúcar. 
• una cucharada sopera de vinagre. (No olerá).

PREPARACIÓN:

1.- pon a calentar en un cazo amplio el agua reservando un bol (unos 250 ml. aproximadamente).
2.- añade la harina al agua fría del bol que hemos separado del 1,5 litros de agua y la mezclas bien. Se disuelve con facilidad y sin grumos.
3.-  vierte el agua con la harina en en cazo con el resto del agua que ya habrá empezado a calentarse, pero no demasiado. 
4.- a partir del instante en el que viertes la harina diluida, hay que remover enérgicamente y sin parar. Utiliza un mezclador (tipo para batir huevos o montar claras) rascando el fondo para que no se pegue al cazo. 
5.- llevar a ebullición y mantener hirviendo 15 - 30 Segundos. Cuidado que al hervir crece mucho y se puede salir del cazo. Agitar mucho y bajar el fuego antes de que eso ocurra. De ahí la necesidad de utilizar un cazo grande. 
6.-lo retiramos del fuego y añadimos el azúcar, mezclamos bien y luego, el vinagre. Podréis comprobar que, aunque huele un poquito al estar caliente, al enfriarse esto desaparecerá. 
7.- dejarlo enfriar antes de guardarlo en la nevera.
8.- al enfriarse se va a espesar mucho, apareciendo como una gelatina o cuajada. Así es difícil de trabajar, así que lo mejor es añadirle agua y mezclarlo todo con una batidora de mano (tipo Minipimer). Es en este momento cuando vamos a decidir el espesor de nuestra cola, así que mucho cuidado con añadir demasiada agua.
Mi consejo es retirar una porción para que, en el caso de que se nos quede muy líquida podamos volver a mezclarla para espesarla. 
A partir de ahí, y con más experiencia ya ajustareis las cantidades, dureza y espesor a vuestras necesidades. 

MOSAICO: Técnica 1

 A pesar de que los romanos colocaban las Teselas de sus mosaicos con la cara vista hacia arriba (Puliendo luego imperfecciones o las diferentes alturas de las Teselas), hoy en día tenemos la posibilidad de trabajar con más rapidez y eficacia dándole la vuelta a la imagen y colocando las Teselas “boca abajo”. Para ello hace falta dos cosas importantes:

1.-  tener la imagen simétrica o especular, es decir, la imagen invertida (en Photoshop “voltear horizontal”) 
2.- seleccionar la cara definitiva de cada Tesela (en este caso la cara cortada a mano y nunca la que esté pulida, cortada a sierra o mecanizada) para pegarla “boca abajo”.

En este vídeo podemos ver cómo se van eligiendo las Teselas que nos interesa para, en este caso, el rostro de Ónfale del panel central del mosaico, y una vez elegida, seleccionamos la cara que nos interesa (la cortada a mano y no mecanizada) para ponerla hacia abajo.
Vista de la parte trasera de las Teselas. 

Detalle de las Teselas invertidas.






lunes, 17 de diciembre de 2018

MOSAICO: Análisis de las Teselas de "Los 12 Trabajos de Hércules"

El mosaico original de los 12 Trabajos de Hércules, que podemos admirar en el Museo Arqueológico Nacional (MAN), tiene 3 tipos de Teselas. Tener claro cómo están dispuestas estos pequeños pedazos de mármol es muy importante, pues para que la Reprodución tenga el carácter y la presencia del original, hay que respetar no solo el tamaño y el color, sino tambien la disposición de estas, es decir, cómo están colocadas.

Análisis del tamaño:

1º.- Teselas del marco orlado y los elementos geométricos (conujto de triángulos amarillos y negros) estas tienen un tamaño de entre 1 y 1,7 cm de lado. Además, su posición es muy desparejada y desigual, no tiene la repetición como en otras partes de este u otros mosaicos. Los bordes raramente encajan plano con plano, solamente en los bordes aparecen las más cuadradas, en el centro la colocación es más dispersa.



 2.- Las Teselas de los Campos Figurados: son de 1 x 1 cm, aproximadamente, ya que están cortadas a mano y no son exactas. Tanto el fondo de color ocre marfil, como las figuras tienen todas el mismo tamaño máximo y mínimo.

   Arriba: Hércules y la Hidra de Lerna, segundo trabajo (75 x 67 cm sin marco negro). Aquí se aprecia la diferencia de tamaño y colocación entre las teselas del campo figurado —sobretodo del fondo marfil— y las del marco negro, más grandes y colocadas con menor precisión.
















 

Detalle del rostro de la reina Onfale: aquí se aprecia bien el tamaño de las teselas y como su corte a mano nos ofrece una variante en el tamaño y la disposición.










Otro detalle de la Hidra de Larna donde se aprecia que las teselas de figura y fondo tienen los mismos tamaños.







3º.-  Las teselas del marco central: estas son negras y tienen un tamaño menor de 1 cm, entre 5 y 7 mm.












En esta ampliación se aprecia con claridad la diferencia de tamaño entre las negras, más pequeñas, y las color marfil que son las mismas que el el resto de los fondos de los campos figurados.








miércoles, 5 de diciembre de 2018

MOSAICO: La creación de Teselas cortadas a mano

 

Las Teselas son las piedras que forman los mosaicos. En este caso, en la reproducción del mosaico de los 12 Trabajos de Hércules, más de la mitad de las 250.000 teselas que lo forman pertenecen a la orla de ovas y a los motivos geométricos en forma de triángulos; y estas son de un tamaño mayor y colocadas con menos precisión y detalle. Si bien no creo que estemos ante un Opus Sectile, lo que parece es que la parte geométrica y la orla formaban parte de la habitación donde estaba cubierto por el mobiliario. En cualquier caso, y en lo que nos importa para su realización, las teselas deben de estar realizadas a mano y nunca exactas.

Estas teselas no se pueden adquirir en ninguna parte, se han de realizar a mano como muestro en el vídeo. Así pues, la preparación del taller para generar las teselas es el primer paso y el más importante.
El yunque de Teselas es una pieza de acero que, en este caso he soldado a una pesada base de hierro para que tenga solidez. No la he hecho fija ya que es conveniente que se pueda girar y, así, colocarlo en un ángulo más cómodo para darle con el filo del martillo y que este quede perfectamente en línea con el filo del yunque.

 
Es muy importante que la piedra esté bien apoyada en el canto del yunque, ya que de no ser asaí, las vibraciones al golpear con el martillo repercuten en los dedos y pueden hacernos daño. También, si no se sujetan con fuerza, la piedra no se romperá por donde queremos.